Hoy te traigo diez maridajes con vinos bolivianos y platos tradicionales del país.
1. Salteñas con vino blanco
Las salteñas, esas empanadas horneadas rellenas de carne, papas, guisantes y una salsa ligeramente dulce y picante, son un verdadero manjar boliviano. Su riqueza de sabores y texturas se complementa perfectamente con un vino blanco ligero y refrescante, como uno elaborado con Chardonnay. Este vino, con su acidez equilibrada y notas cítricas, limpia el paladar y realza la complejidad de cada bocado.
2. Churrasco y malbec
El churrasco boliviano, con su carne a la parrilla tierna y jugosa, es un plato que merece un acompañante robusto. Un malbec boliviano, con su color rojo profundo y sabores a mora, ciruela y especias, es la elección perfecta. Sus taninos estructurados ayudan a equilibrar la untuosidad de la carne, mientras que sus notas especiadas complementan los condimentos del churrasco.
3. Pique macho y tannat
Este plato abundante y reconfortante, que combina carne de res, salchichas, papas, verduras y una salsa picante, necesita un vino con carácter para igualar su intensidad. El tannat boliviano, con su cuerpo completo, taninos firmes y notas de frutos negros, es el aliado ideal. Su estructura y profundidad hacen que cada bocado sea más memorable.
4. Ceviche y sauvignon blanc
El ceviche boliviano, preparado con pescado fresco, jugo de limón, cebolla y cilantro, es ligero y refrescante. Su acidez y frescura se realzan con un sauvignon blanc boliviano, que aporta notas de manzana verde, lima y hierbas. Este maridaje resalta los sabores cítricos y la frescura del plato, creando una combinación vigorizante.

5. Llajwa y vino rosado
La llajwa, salsa tradicional hecha con tomates, pimientos picantes y hierbas, añade un toque vibrante a cualquier plato. Para equilibrar su picor, un rosado boliviano frío es la mejor opción. Sus notas frutales y florales, junto con su acidez fresca, ofrecen un contraste refrescante que armoniza perfectamente con el picante de la llajwa.
6. Silpancho y merlot
El silpancho, una delgada capa de carne empanizada servida sobre arroz, papas y ensalada, es un plato rico y saciante. Un tinto elaborado con Merlot boliviano, con su suavidad y notas de ciruela, cereza negra y vainilla, complementa la textura crujiente de la carne y aporta una elegancia sutil al plato.

7. Charque y syrah
El charque, carne seca y salada que se sirve con maíz, papa y llajwa, tiene un sabor intenso que se equilibra maravillosamente con un syrah boliviano. Este vino, con su perfil especiado y notas de mora y pimienta negra, resalta los sabores ahumados del charque, creando una experiencia gastronómica rica y equilibrada.
8. Fricasé y torrontés
El fricasé, un guiso de cerdo con maíz blanco y especias, es un plato reconfortante con sabores complejos. Un vino elaborado con Torrontés, conocido por sus aromas florales y cítricos, aporta un contraste refrescante al plato, equilibrando la riqueza de su sabor con su acidez vibrante.
9. Api con moscatel dulce
El api, una bebida tradicional hecha con maíz morado, canela y clavo, es ideal para los días fríos. Aunque no es un plato en sí, un moscatel dulce combina perfectamente con su dulzura especiada. Este maridaje crea una experiencia cálida y reconfortante, ideal para disfrutar al final de una comida.
10. Anticuchos y cabernet sauvignon
Los anticuchos, brochetas de corazón de res marinadas y asadas, tienen un sabor ahumado y ligeramente picante que encuentra su pareja ideal en un cabernet sauvignon boliviano. Este vino, con su cuerpo robusto y notas de frutos negros, pimienta y roble, complementa la intensidad del plato y equilibra sus sabores.
Consejos para un buen maridaje
Equilibrio de intensidades: asegúrate de que el vino no opaque al plato ni viceversa. Por ejemplo, los sabores fuertes como los del pique macho necesitan un vino con cuerpo como el tannat.
Acentuar los sabores: elige vinos cuyas notas complementen los ingredientes principales del plato. Un sauvignon blanc resalta los cítricos en el ceviche, mientras que un Rosado equilibra el picante de la llajwa.
Experimenta: no tengas miedo de probar nuevas combinaciones. La riqueza de la gastronomía y los vinos bolivianos ofrece infinitas posibilidades.
La cocina boliviana, con su diversidad de platos y tradiciones, se enriquece al combinarla con vinos locales.
¡Salud y buen provecho!