En esta entrevista, nos adentramos en el alma de Campo Santo de la mano de los enólogos Erika Andrea Durán Rojas y Juan Pablo Berrios Nogales, para conocer su origen, sus vinos, su filosofía de producción y el profundo vínculo con la tierra y la comunidad local. Descubrimos, además, los desafíos de hacer vino en Bolivia y cómo una frase en apariencia simple, “vamos a Campo Santo”, se convirtió en el símbolo de una vida dedicada a celebrar la amistad, el vino y la memoria.

1. ¿Cómo nació la bodega Campo Santo y cuál fue la inspiración para su creación?
Nació del recuerdo de grandes e importantes momentos que marcaron la juventud de nuestro fundador, Rogelio Durán. Hace 8 años atrás, con la primera vid plantada, y tres años después con la primera botella de vino, donde ambas representan el nacimiento de nuestra bodega y nos traen al presente el significado de la pasión por el vino y lo que significó para dos personas 60 años atrás: amistad, compañerismo, lealtad, hermandad y cariño.
2. ¿Por qué el nombre Campo Santo?
Campo Santo es una frase cuyo significado era: “vayamos a cosechar uva”. Hace 60 años nuestro fundador y su mentor (Monseñor Francisco Cano Galvarro) fortalecieron lazos y una gran amistad a través de la pasión por el vino. “Rogelio, vamos a Campo Santo” solían ser las palabras en clave para ir a cosechar uvas y, posteriormente, proceder a su vinificación. La primera vez que Monseñor dijo “Vamos a Campo Santo”, Rogelio entendió que debía ir al cementerio; sin embargo, Monseñor Francisco le dijo: “Santos son los campos de vid, pues por ellas cosechamos las uvas que nos permiten hacer el vino para compartir y celebrar la liturgia y sangre de Cristo”. Una frase que marcó una etapa y época en la vida de nuestro fundador, llena de aprendizajes y enseñanzas. Es por eso que nuestra bodega lleva el nombre de Campo Santo, en memoria de una persona y los momentos más felices de nuestro fundador, cuya misión actual es transmitirlo generación tras generación para vivir la experiencia como él lo vivió.
3. ¿Cuál fue el primer vino que produjeron y cómo ha evolucionado la bodega desde entonces?
El primer vino producido por Campo Santo fue un blend de variedades tintas, entre ellas variedades de mesa y viníferas. Una producción artesanal y orgánica, producida exclusivamente a mano y emanando mucho cariño y pasión. Desde entonces, la bodega fue evolucionando en conocimiento, tecnología y calidad, sin dejar de lado y manteniendo la producción orgánica, sustentable y manual.
4. ¿Qué hace especial a los vinos de Campo Santo en comparación con otros de Bolivia?
La bodega Campo Santo produce sus propias uvas orgánicas, con procesos amigables con el medio ambiente. Tenemos 2000 plantas y más de 9 variedades de uva. Los vinos se obtienen exclusivamente de dos parcelas con un microclima muy definido.
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La conexión con la tierra y la comunidad local es nuestro motor para la búsqueda de la excelencia en la viticultura.
La selección de nuestras variedades únicas para la elaboración de nuestros vinos de alta gama y la adopción de técnicas viticultoras innovadoras, así como la atención al detalle en la selección de las uvas nos diferencia de otras bodegas. Por otro lado, la participación activa en la comunidad local y la colaboración con otros productores y actores en la industria también hacen que generemos una reputación positiva.
La arquitectura y el diseño de nuestra bodega es otro elemento de diferenciación que resaltamos en nuestras visitas enoturísticas, donde destacamos elementos sostenibles y respetuosos con el entorno. Estos factores pueden permitir a nuestra bodega destacarse en la región y ofrecer vinos de alta calidad. Nuestra tarea es encontrar un equilibrio entre la tradición y la innovación, la calidad y la sostenibilidad, para crear vinos que no solo deleiten al paladar, sino también que reflejen pasión y compromiso.
5. ¿Cuáles son las principales variedades de uva que cultivan y qué características las definen?
Contamos con una variedad de uvas tanto de mesa como viníferas para la elaboración de nuestros vinos, entre las cuales se destacan: Moscatel de Alejandría, Italia, Red Globe, Syrah, Cabernet sauvignon, Ribier, Tannat, Negra criolla y Vischoqueña.
El terroir de Cochabamba se caracteriza por una combinación única de factores climáticos, geológicos y geográficos que influyen en la producción de nuestras uvas y la elaboración de nuestros vinos. El clima subtropical de la región, con inviernos marcados y veranos cálidos, es ideal para el cultivo de uvas.
Sipe Sipe, al encontrarse a una altitud promedio de 2.550 metros sobre el nivel del mar, juega un papel importante para la maduración de la vid, ya que la región recibe precipitaciones moderadas durante la temporada de lluvias, lo que puede afectar la cantidad y la calidad de la cosecha. Al mismo tiempo, los suelos son principalmente aluviales, con una mezcla de arcilla, limo y arena. La roca madre subyacente es principalmente granítica y gneisica, lo que influye en la composición química del suelo y en la producción de la calidad de nuestra uva.
6. ¿Cómo influye el clima de Sipe Sipe en la calidad del vino?
Al estar en un clima subtropical, tenemos temperaturas suaves y precipitaciones bien distribuidas, con veranos cálidos e inviernos marcados.
Nuestras parcelas están ubicadas exactamente a 2.550 metros sobre el nivel del mar donde la radiación también juega un papel muy importante, pues da lugar a que las vides incrementen, y muchas veces doblen, el grosor del hollejo, dando lugar a una mayor concentración de polifenoles, taninos y antocianos, benéficos para la vinificación. Así también nos permite una mayor acumulación de azúcares, dando lugar a vinos con mayor contenido de alcohol. Y, por último, la amplitud térmica de la zona entre el día y la noche es ideal para la acumulación de aromas.
7. ¿Cuál es el vino insignia de la bodega y qué lo hace tan especial?
Nuestro vino insignia es el Vino Ámbar, elaborado con uvas de alta calidad Moscatel de Alejandría. Este vino naranja semi-dulce es el resultado de nuestro trabajo con dedicación y detalle. Reposado en barricas de roble francés, el vino ámbar desarrolla un carácter único y complejo, con notas de frutas cítricas, flores y un toque de especias. Su color ámbar intenso y su sabor suave y persistente lo convierten en un vino verdaderamente especial.
En nuestra bodega, trabajamos con pasión y dedicación para crear vinos que reflejen la esencia de nuestra tierra y nuestra tradición vitivinícola. El Vino Ámbar es el ejemplo perfecto de nuestro compromiso con la calidad y la innovación.
8. ¿Producís singanis?
Producimos Singani Premium Doble Destilado. Al igual que nuestros vinos, son de producción limitada y cada botella viene numerada, ofreciendo de esa manera exclusividad y un producto de colección. Un producto cuidadosamente destilado en alambique de cobre, obteniendo el corazón del corazón y, de esa manera, un destilado de alcoholes muy finos y aromáticos, propio de la variedad Moscatel de Alejandría.

9. ¿Qué tipo de experiencias ofrece la bodega a los visitantes?
En nuestra bodega, nos enfocamos en brindar experiencias enoturísticas únicas y memorables a nuestros visitantes. Ofrecemos visitas guiadas en las que profundizamos en temas como viñedos, cuidados, uso de tecnologías, elaboración de vino y protocolo de servicio en nuestra cava.
Nuestro espacio gastronómico es el lugar perfecto para disfrutar de la deliciosa gastronomía de nuestra región, acompañada por nuestros mejores vinos. Nuestros chefs preparan platos exquisitos que combinan perfectamente con nuestra selección de vinos.
Pero no solo se trata de vino y gastronomía... también organizamos eventos especiales que esperan nuestros visitantes. Cada temporada, creamos experiencias únicas y emocionantes que te harán sentir como en casa. Uno de nuestros eventos más esperados es nuestra vendimia anual, en el mes de marzo, en Campo Santo. ¡No te pierdas la oportunidad de vivir esta experiencia única! Ven y descubre por ti mismo por qué nuestra bodega es el destino perfecto para cualquier amante del vino.
10. ¿Cuál es el mayor desafío y la satisfacción de ser enóloga en Bolivia?
El mayor desafío es el cambio climático; pues, si bien nos encontramos en un clima subtropical de altura, también nos enfrentamos a épocas donde las lluvias nos pueden sorprender, o incluso la sequía, por lo que mantener la calidad del vino se convierte en un desafío muy importante. Por otro lado, acercar y llevar a nuestra cultura boliviana a conocer y consumir el vino también ha sido un desafío importante, donde, sin embargo, nace mi mayor satisfacción, que es el poder enseñar, compartir y disfrutar con nuestra gente lo que en Bolivia se puede hacer, producir y lograr. Y gracias al equipo que me acompaña y que comparte la pasión por el estudio, experimentación, enseñanza y aprendizaje, es que se puede lograr cumplir nuestra misión. Vamos por un camino constante.