Para los amantes del buen vino, este histórico sendero es también una invitación a explorar las tradiciones vitivinícolas más ricas de España y Portugal. Desde los viñedos centenarios de La Rioja hasta los frescos vinos verdes de Portugal y los albariños gallegos, esta ruta ofrece un festín para los sentidos, combinando el placer de caminar con la degustación de vinos excepcionales.
El vino y el Camino: un vínculo milenario
Desde tiempos remotos, el Camino de Santiago ha estado estrechamente ligado al vino. En el siglo XI, monjes y peregrinos trajeron diferentes cepas de uva desde distintos rincones de Europa, ayudando a expandir y diversificar la tradición vinícola en los territorios que hoy forman parte de las rutas jacobeas.
En las leyendas del Camino, el vino aparece frecuentemente como un símbolo de hospitalidad y celebración. Este legado se mantiene vivo en las muchas bodegas y viñedos que bordean los caminos, donde los peregrinos son recibidos con generosidad y una copa de vino como bienvenida.
El Camino francés: un festín de Denominaciones de Origen
El Camino Francés es, sin lugar a dudas, la ruta más rica en términos vinícolas. Este recorrido atraviesa algunas de las regiones productoras de vino más importantes de España, como La Rioja, Castilla y León y Navarra. A continuación, te presentamos un vistazo a las principales paradas enológicas de este itinerario:
1. Somontano: el inicio del Camino francés por la variante de Somport
Si comienzas tu peregrinaje desde la variante de Somport, tendrás la oportunidad de descubrir los vinos de Somontano, en Aragón. Esta región vinícola, cuyo nombre significa "al pie del monte", se encuentra entre los Pirineos y el río Ebro, un lugar privilegiado para el cultivo de la vid.
Los vinos de Somontano, con denominación de origen protegida (D.O.P.), son famosos por su frescura y calidad. Aquí encontrarás tintos robustos, blancos aromáticos y rosados delicados elaborados con variedades de uva como Gewürztraminer, Chardonnay y Tempranillo. La riqueza geográfica de esta región, junto con su tradición vinícola que se remonta al siglo V a.C., garantiza una experiencia única para el paladar.
2. Navarra: la fuente del vino y los rosados
A medida que avanzas en el Camino Francés, entrarás en Navarra, una región conocida históricamente por sus vinos rosados, aunque en la actualidad también produce excelentes tintos y blancos.
Una parada imperdible es la fuente del vino de la Bodega Irache, en la localidad de Estella. Esta fuente, donde los peregrinos pueden servirse una copa de vino de manera gratuita, se ha convertido en un símbolo de la hospitalidad navarra. Además, la región de Tierra Estella, donde se encuentra esta fuente, es famosa por sus viñedos que ofrecen paisajes espectaculares y vinos con denominación de origen Navarra.
3. La Rioja: la cuna del vino español
Al llegar a La Rioja, te adentrarás en una de las regiones vinícolas más emblemáticas de España. Esta comunidad autónoma es sinónimo de excelencia enológica y alberga algunos de los viñedos más antiguos del país.
El tramo del Camino Francés que atraviesa La Rioja comienza en Logroño y ofrece una oportunidad única para explorar bodegas y degustar vinos de renombre mundial. Los tintos de Rioja, elaborados principalmente con uva Tempranillo, destacan por su equilibrio, complejidad y capacidad de envejecimiento.
No te pierdas la oportunidad de recorrer los viñedos de Haro y Briones, dos localidades icónicas en la cultura del vino de La Rioja, donde podrás aprender sobre el proceso de elaboración del vino y disfrutar de catas guiadas.
4. Ribera del Duero: tintos de prestigio internacional
En Castilla y León, el Camino Francés te lleva a la región de la Ribera del Duero, famosa por sus tintos de gran cuerpo y carácter. Estos vinos, elaborados con la variedad de uva Tempranillo (conocida localmente como Tinta del País), son el acompañamiento perfecto para los platos tradicionales de la región, como el lechazo asado.
El trayecto por Castilla y León incluye 16 etapas, desde Belorado hasta O Cebreiro, en Galicia, lo que te brinda numerosas oportunidades para explorar bodegas y viñedos. Entre los puntos destacados se encuentran Aranda de Duero y Peñafiel, epicentros de la cultura vinícola de Ribera del Duero.
5. Vinos del Bierzo: tesoros escondidos
En la provincia de León, cerca del límite con Galicia, se encuentra la región vinícola de El Bierzo, conocida por sus vinos elaborados con la uva Mencía. Estos tintos, de sabor suave y afrutado, son un deleite para quienes buscan descubrir denominaciones menos conocidas pero igual de sorprendentes.
El Bierzo también ofrece una experiencia más íntima, con bodegas familiares y viñedos en terrazas que evocan una conexión directa con la tierra.
El Camino portugués: carácter atlántico
El Camino portugués es otra ruta que combina peregrinación y enología, destacando por sus vinos frescos y aromáticos. A medida que avanzas hacia Santiago, encontrarás vinos influenciados por el clima atlántico y los ríos Duero y Tajo.
1. Vinho Verde: juventud y frescura
El Vinho Verde es el vino más característico del noroeste de Portugal. Este vino joven, conocido por su ligera efervescencia y notas ácidas, es perfecto para los días cálidos de peregrinación. Aunque su nombre significa "vino verde", se elabora tanto en versiones blancas como tintas.
2. Vino de Oporto: fortaleza y dulzura
En la ciudad de Oporto, los peregrinos tienen la oportunidad de probar el famoso vino de Oporto, un vino fortificado que se caracteriza por su alto contenido de alcohol y sus sabores ricos y complejos. Ya sea que optes por el Camino Portugués Central o el Camino de la Costa, este vino es una parada obligada.
Galicia: el brindis final
Independientemente de la ruta que elijas, el destino final será Galicia, una región que combina su cultura celta con una rica tradición vinícola. Aquí, los vinos blancos, como el albariño, son los grandes protagonistas.
1. Rías Baixas: hogar de la Albariño
El albariño de Rías Baixas es considerado uno de los mejores vinos blancos del mundo. Este vino fresco y afrutado es ideal para acompañar los mariscos gallegos, como el pulpo a la gallega o las vieiras.
2. Ribeiro: historia en cada copa
Las uvas de esta D.O. se cultivan en los valles de los ríos Miño y Avia. Este vino blanco, de tonos dorados y aromas florales, es perfecto para brindar al concluir tu peregrinación en Santiago de Compostela.
3. Ribeira Sacra: viñedos de vertigo
En las laderas del río Sil, encontrarás los viñedos de la Ribeira Sacra, donde se producen tintos sorprendentes con uvas Mencía. Estos vinos son una muestra de la herencia monástica de la región, donde los clérigos cultivaron las viñas durante siglos.
El Camino de Santiago no es solo un viaje espiritual o cultural; es también una oportunidad única para explorar la rica tradición vinícola de España y Portugal. Cada región que atraviesas tiene su propio carácter, reflejado en sus vinos y en la hospitalidad de su gente.
Desde los tintos robustos de La Rioja y Ribera del Duero hasta los blancos frescos de Galicia y los vinos verdes de Portugal, esta ruta ofrece un brindis constante a los viajeros. Así que, si estás planeando tu peregrinación, no olvides hacer espacio para disfrutar del vino.
¿Listo para recorrer el Camino del vino? ¡Buen Camino y salud!