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Ciencia

Mejora genética de los viñedos: innovación frente al cambio climático

La viticultura es una actividad milenaria que combina tradición, arte y ciencia. Pero en pleno siglo XXI, esta disciplina enfrenta desafíos sin precedentes.

Publicado por:
Ana Gómez González

El cambio climático está alterando profundamente las condiciones en las que se cultiva la vid: veranos más calurosos, precipitaciones irregulares, nuevas enfermedades, estrés hídrico y un entorno más volátil para producir vino.

Frente a estos retos, el sector vitivinícola ha encontrado una poderosa aliada: la mejora genética. Gracias a ella, hoy es posible desarrollar variedades de vid más resistentes, sostenibles y adaptadas a las nuevas condiciones ambientales, sin renunciar a la calidad del vino.

En este artículo exploramos qué es la mejora genética, cómo se aplica en los viñedos y por qué será clave para el futuro del vino.

¿Qué es la mejora genética en la viticultura?

La mejora genética consiste en modificar o seleccionar las características genéticas de la vid para obtener plantas con mejores cualidades agronómicas, enológicas, comerciales o ambientales. Esto puede hacerse mediante:

Mejora convencional: cruzamientos entre variedades seleccionadas y posterior selección de los mejores individuos.

Mutagénesis: provocación de mutaciones controladas para descubrir nuevas características.

Biotecnología: técnicas modernas como la edición genética (ej. CRISPR/Cas9), que permiten modificar genes concretos de manera precisa.

Aunque históricamente ha sido un proceso lento —dado el largo ciclo de vida de la vid—, los avances científicos han acelerado este camino, permitiendo resultados más rápidos, seguros y eficaces.

¿Por qué es necesaria la mejora genética?

Las condiciones climáticas están cambiando a un ritmo sin precedentes. En los últimos 50 años, la temperatura media ha aumentado de forma significativa, y se prevé que para 2050 entre un 25% y un 73% de las regiones tradicionales aptas para el cultivo de la vid podrían dejar de serlo si no se actúa.

La mejora genética busca responder a varios objetivos críticos:

Técnicos

Obtener variedades resistentes a la sequía y al calor extremo.

Asegurar una maduración equilibrada sin necesidad de tratamientos hormonales.

Mantener alta fertilidad y reducir la alternancia productiva.

Comerciales

Desarrollar variedades sin semillas, de buen sabor y textura, atractivas para el consumidor.

Garantizar resistencia al transporte y conservación en frío.

Producir uvas con menos residuos fitosanitarios, en línea con las demandas del mercado.

Ambientales

Disminuir el uso de fitosanitarios y fertilizantes.

Adaptar la vid a nuevas zonas de cultivo, incluso en altitudes o latitudes inusuales.

Reducir el impacto ambiental de la viticultura, promoviendo la sostenibilidad.

¿Cómo se lleva a cabo?

1. Selección de material genético

El primer paso consiste en identificar variedades, clones y portainjertos que ya muestran rasgos deseables: resistencia a enfermedades, tolerancia a condiciones climáticas adversas, buena calidad de uva, etc.

Estudios como el de Bigard et al. (2018) han demostrado una gran variabilidad genética en variedades de Vitis vinifera, lo que abre un abanico de posibilidades para combinar o mejorar caracteres específicos.

2. Hibridación y selección

En la mejora tradicional, se cruzan diferentes variedades para combinar características positivas. Luego, se cultivan muchas plantas y se seleccionan las más prometedoras a lo largo de varios ciclos. Este proceso puede llevar años, pero produce variedades estables y adaptadas a las condiciones del terreno.

3. Técnicas de edición genética

Más recientemente, se están utilizando técnicas como CRISPR/Cas9, una herramienta de precisión que permite modificar genes específicos de la vid sin introducir material genético externo.

Un ejemplo de este enfoque lo encontramos en el trabajo de Osakabe et al. (2018), quienes utilizaron Agrobacterium como vector para insertar el sistema CRISPR en células embriogénicas de vid. De este modo, pudieron transformar y regenerar nuevas plantas con características deseadas.

4. Evaluación y validación

Antes de lanzar una nueva variedad al mercado, se llevan a cabo ensayos de campo, análisis enológicos, evaluaciones sensoriales y controles de seguridad para garantizar que cumplen con los estándares agronómicos, de calidad y de inocuidad alimentaria.

Proyectos destacados en mejora genética de la vid

Red VITIS CLIMADAPT (España, 2023)

Esta red fue impulsada por el Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV) para acelerar la adaptación genética del viñedo al cambio climático. Utiliza herramientas como:

  • Mapeo de diversidad genética
  • Identificación de genes de resistencia a sequía y estrés térmico
  • Secuenciación genómica completa

El objetivo es desarrollar nuevas variedades, portainjertos y clones mejor adaptados a las condiciones climáticas del futuro.

Programa ITUM (Murcia, España)

Desde 2002, este programa ha desarrollado múltiples variedades comerciales (Itumone, Itumtwo, Itumthree, etc.) adaptadas a las condiciones del sureste español. Estas variedades son sin semillas, resistentes, sabrosas y pensadas para mercados internacionales.

Ventajas concretas de la mejora genética

Mejor manejo agronómico: menos tratamientos fitosanitarios, menos riesgos de plagas y enfermedades.

Mayor rentabilidad: variedades más productivas, con mayor resistencia y estabilidad.

Vinos más equilibrados: se pueden ajustar los niveles de azúcar, acidez y compuestos fenólicos.

Sostenibilidad ambiental: menor consumo de agua, menor erosión, reducción de la huella de carbono.

Adaptación a nuevas zonas: expansión del viñedo a latitudes o altitudes donde antes no era posible.

¿Existe algún riesgo?

Como cualquier tecnología, la mejora genética debe aplicarse con responsabilidad. Es fundamental:

Realizar estudios rigurosos antes de su comercialización.

Evitar la pérdida de diversidad genética tradicional.

Respetar las regulaciones nacionales e internacionales sobre organismos modificados genéticamente (OGM), aunque muchas de las nuevas técnicas no impliquen transgénesis.

La mejora genética no busca sustituir las variedades clásicas, sino complementarlas y protegerlas, garantizando que puedan seguir cultivándose en un entorno cambiante.

El futuro de la viticultura: tecnología con raíces

La mejora genética es, sin duda, uno de los pilares sobre los que se construirá el futuro del vino. Pero no lo hará sola. Irá de la mano de otras estrategias como la poda tardía, el riego eficiente, el manejo del suelo, o la aplicación de inteligencia artificial para predecir el comportamiento de los viñedos.

El desafío está en combinar innovación con tradición, manteniendo la esencia de cada terroir mientras se apuesta por soluciones sostenibles, resilientes y alineadas con un mercado global cada vez más exigente.