Y luego está la Copa de los Sentidos, una cita que desde hace años ha conseguido algo mucho más difícil: crear un espacio donde el vino se vive, se conversa y se comparte con quienes lo hacen posible.
Tuve la oportunidad de asistir a la VI edición de la Copa de los Sentidos, celebrada el 3 de marzo de 2026 en Green Patio, en Madrid, y salí con la sensación de haber recorrido medio mundo del vino sin salir de una antigua imprenta madrileña.
Porque eso es exactamente lo que sucede allí: durante unas horas, el espacio se transforma en un mapa líquido donde cada mesa es una región y cada conversación una oportunidad de entender mejor lo que hay detrás de una botella.
Un espacio con carácter para un evento con identidad
Green Patio, en la calle Salamanca, es uno de esos lugares que parecen hechos para eventos como este. Ladrillo visto, espacios amplios, luz cálida y un aire industrial elegante que funciona muy bien cuando lo llenas de copas, botellas y gente apasionada por el vino.
Nada más entrar, se percibe algo distinto. No es un salón silencioso ni rígido. Aquí no hay un recorrido marcado ni un protocolo que seguir. Cada visitante construye su propia experiencia.
En pocos minutos empiezas a entender la filosofía del evento, resumida en el lema de esta edición: “Todas las bodegas, todos los bodegueros, todos los vinos”.
La organización, impulsada por ASEUNIV Grandes Vinos, ha reunido en esta edición 66 bodegas nacionales e internacionales, muchas de ellas con etiquetas de culto, vinos de producción limitada o proyectos que marcan tendencia en el sector.
Pero lo que realmente marca la diferencia es otra cosa: los vinos se explican en primera persona. Aquí están los propios enólogos, propietarios o representantes de las bodegas sirviendo las copas y contando la historia detrás de cada etiqueta.
Grandes nombres del vino en un mismo espacio
Uno de los grandes atractivos de Copa de los Sentidos es la posibilidad de encontrarte, en un mismo recorrido, con figuras clave del panorama vinícola.
Durante la jornada participaron nombres como:
*Álvaro Palacios, uno de los enólogos más influyentes del vino español contemporáneo.
*Fernando Mora, Master of Wine y una de las voces más interesantes de la nueva viticultura española.
*Bertrand Sourdais, conocido por su trabajo en Ribera del Duero.
*Vicente Cebrián, figura histórica vinculada al mundo del vino.
*Manuel Manzaneque, actor y viticultor que ha desarrollado uno de los proyectos más singulares de Castilla-La Mancha.
También llegaron invitados internacionales, como los propietarios de Domaine Alain Burguet, desde Borgoña, lo que aportó una dimensión aún más global al evento.
Esa mezcla de territorios, estilos y generaciones crea algo muy interesante: un diálogo constante entre tradición e innovación.
66 bodegas, 66 historias líquidas
Si algo define a la Copa de los Sentidos es la diversidad. En pocos metros puedes pasar de un champagne icónico a un proyecto joven de montaña, de un Rioja clásico a un vino del Priorat, o de un riesling de Nueva Zelanda a un malbec argentino.
Entre las bodegas participantes estuvieron:
Adegas Galegas, Álvaro Palacios, Antídoto, Ardbeg, Artadi, Artazu, Ausàs, Baynos, Belondrade, Belvedere, Benjamin de Rothschild, Bodega Manzaneque, Casa Castillo, Chandon, Château de Beaucastel, Château D´Esclans, Clotilde Davenne, Cloudy Bay, Condado de Haza, Coravin, Cortijo Los Aguilares, Coto de Gomariz, Cuchillo de Palo, Dehesa La Granja, Descendientes de J. Palacios, Dom Pérignon, Domaine & Maison Les Alexandrins, Domaine Alain Burguet, Dominio de Es, Dr. Loosen, El Sequé, El Vínculo, Exopto, Famille Perrin, Viña Somoza, Frontonio, Glenmorangie, Gosset, Gramona, Hacienda Monasterio, Hennessy, Hermanos Hernáiz-Finca La Emperatriz, Hidalgo-La Gitana, Javier Sanz Viticultor, Jiménez Landi, Kientzler, La Vieille Ferme, Le Naturel, Marqués de Murrieta, Michelini i Muffato, Minuty, Miraval, Moët & Chandon, Montecastro, Numanthia, Pazo de Barrantes, Penfolds, Perelada, Ribera del Cuarzo, Terras do Cigarrón, Terrazas de los Andes, Tinto Pesquera, Toro Albalá, Valeyo, Veuve Clicquot, Villa Wolf, Viña El Pisón, Vinultra, Viñedos El Pacto y Volcán.
Fue imposible catar todas las referencias presentes, pero intenté aprovechar la jornada al máximo. Una de las experiencias que más disfruté fue la cata vertical de verdejos de Javier Sanz. Resulta fascinante comprobar la magnífica evolución que tienen sus vinos Malcorta con el paso del tiempo. El 2019, en particular, estaba espectacular, con una complejidad que demuestra el enorme potencial de guarda de esta variedad.
También salí del evento con varias referencias apuntadas para futuras catas que imparto en la Sierra de Madrid. Me llamaron especialmente la atención los vinos argentinos de Ribera del Cuarzo, el chardonnay de Manuel Manzaneque, siempre elegante y expresivo; el Macán clásico, que como casi siempre no falla; y la garnacha de Cortijo Los Aguilares, entre muchas otras referencias.
Para completar la experiencia, también pudimos disfrutar de los embutidos de Dehesa de los Monteros, que estaban espectaculares y acompañaban de maravilla a muchos de los vinos presentes.
Vinos premium y botellas difíciles de encontrar
Uno de los aspectos más comentados de esta edición fue la concentración de vinos premium en un mismo espacio.
Algunas de las referencias presentes en el evento superan los 1.500 euros en el mercado, algo que convierte la experiencia en una oportunidad única para profesionales del sector, sumilleres, distribuidores o aficionados muy avanzados. No se trata solo de probar vinos caros. Se trata de entender qué hay detrás de ellos.
En muchos casos hablamos de: viñedos históricos, producciones muy limitadas, viticultura extrema y proyectos familiares con décadas o siglos de historia.
Uno de los valores más interesantes de Copa de los Sentidos es el contacto directo con los productores. En muchos eventos del sector, el vino se presenta a través de comerciales o distribuidores. Aquí, en cambio, es frecuente encontrar al propio enólogo sirviendo la copa. Ese detalle cambia todo. Puedes preguntar por el suelo del viñedo, por la decisión de vendimia, por el tipo de barrica o por el estilo que busca el vino. Y la respuesta llega de quien tomó esas decisiones.
Para quienes disfrutamos del vino desde la curiosidad y no solo desde el consumo, esa conversación es tan interesante como la propia cata.
Una experiencia que va más allá de la copa
Aunque el vino es el protagonista, la organización cuida también el contexto gastronómico.
En esta edición, el recorrido estuvo acompañado por propuestas de Discarlux y Dehesa Monteros, que ofrecieron una selección de productos pensados para armonizar con los vinos. La estructura tánica de algunos tintos encuentra un aliado perfecto en carnes intensas, mientras que otros estilos funcionan sorprendentemente bien con embutidos curados.
Un evento pensado tanto para profesionales como para aficionados
Para los profesionales del sector es una herramienta de trabajo: sumilleres, compradores o distribuidores pueden probar muchas referencias en poco tiempo y hablar directamente con los productores. Probar vinos icónicos, descubrir nuevos proyectos o simplemente aprender escuchando a quienes elaboran el vino convierte la experiencia en algo mucho más enriquecedor que una simple degustación.
Innovación y nuevas tendencias
Entre las novedades de esta edición destacó la presencia de Le Naturel, un proyecto centrado en vino sin alcohol elaborado mediante un método específico diseñado para preservar la identidad varietal y la estructura del vino.
La aparición de este tipo de propuestas refleja algo que se percibe cada vez más en el sector: el vino busca nuevos públicos sin renunciar a la calidad.
Eventos como Copa de los Sentidos sirven también como plataforma para presentar estas tendencias y observar cómo reacciona el mercado.
Un equipo detrás del evento
Detrás de la organización está ASEUNIV Grandes Vinos, con Emma Sánchez y Miguel Ángel Sánchez como anfitriones del evento.
Quienes conocen la historia de la cita saben que los hermanos propietarios de la compañía llevan años trabajando para convertir la Copa de los Sentidos en algo más que una feria del vino.Y lo han conseguido.
La magia de los encuentros inesperados
Si tengo que quedarme con algo de la jornada, probablemente no sea una botella concreta ni un vino especialmente caro. Lo que más recuerdo son las conversaciones inesperadas.
Hablar con un enólogo sobre un viñedo en ladera. Descubrir un proyecto pequeño que no conocía. Probar un vino y escuchar la historia de cómo nació. Ese tipo de momentos son los que hacen que un evento tenga alma.
Un mapa del vino sin salir de Madrid
Al final del día, cuando miras atrás y repasas las bodegas, los estilos y las regiones representadas, te das cuenta de algo curioso: durante unas horas has recorrido España, Francia, Alemania, Nueva Zelanda, Escocia o Argentina sin salir de Madrid.
Eso es exactamente lo que consigue la Copa de los Sentidos: crear un mapa global del vino en un solo espacio.
Una cita que ya tiene personalidad propia
En un momento en el que el sector del vino busca constantemente nuevas formas de conectar con el público, eventos como este demuestran que la clave sigue siendo la misma: experiencia, contacto directo y pasión por el vino.
Copa de los Sentidos promete una experiencia.
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