Si bien muchos asocian el vino con países como Francia, España o Italia, lo cierto es que Bolivia tiene también una tradición vinícola por sus vinos de altura. Esta era la segunda vez que visitaba el país y tuve la oportunidad de visitar la Bodega Marquez de la Viña, ubicada en Vinto (Cochabamba).

Desde el momento en que puse un pie en la bodega, sentí que estaba entrando en un mundo donde la pasión por el vino y el respeto por la tradición se entrelazan de manera armoniosa.
Más de 60 Años de Tradición
La historia de Marquez de la Viña comienza en 1960, cuando Avelino Mérida aprende el arte de la vinificación y destilación de maestros italianos. En 1968, funda la bodega bajo la marca Coronilla, elaborando vinos y licores con recetas italianas y el esfuerzo de la comunidad vinteña.
Para 1975, Coronilla se consolida gracias a sus tradicionales licores anisados Marca Monos, Singani y Vino Dulce, que se vuelven esenciales en las celebraciones de Cochabamba. En 1990, la marca evoluciona a Marquez de la Viña, apostando por una nueva identidad.

En 2010, la bodega pasa a manos de los hijos y nietos de Avelino Mérida, quienes combinan la tradición con modernas técnicas de vinificación y destilación. Finalmente, en 2015, se inaugura la Wine Boutique en Vinto, consolidando a Marquez de la Viña como la bodega más antigua de Cochabamba, destacando por sus emblemáticas cubas de roble donde se fermentan sus vinos.
Cata de vinos directo de los tanques y barricas
La primera parada fueron las barricas donde aún estaban fermentando los vinos. Allí caté mostos elaborados en tres tanques diferentes, cada uno con una variedad distinta: uno elaborado con Tannat, otro con Bonarda y el último con Tannat criollo. Me permitió apreciar el mosto cuando aún conserva los azúcares de la fermentación.

Luego pasamos a la sala de tanques y barricas, donde probé tres Tannat con distintos tiempos de crianza. El primero, fermentado en tanques de acero inoxidable, resaltaba por su pureza frutal y su vibrante acidez. En cambio, los otros dos habían pasado por barrica: uno con seis meses de crianza y otro con dos años. La diferencia era notable. El de dos años tenía una estructura más pulida, con taninos bien integrados y notas de vainilla, chocolate y especias dulces, producto del contacto prolongado con la madera. Mientras tanto, el de seis meses aún conservaba una mayor intensidad frutal, con toques de ciruela madura y mora, equilibrados por sutiles notas tostadas. Me encantó poder comparar estas versiones del Tannat, una cepa conocida por su gran cuerpo y taninos firmes, y apreciar cómo el tiempo y el método de envejecimiento pueden moldear su perfil aromático y gustativo.
Moscato, quesos y embutidos
Para cerrar disfrutamos en el exterior de quesos, embutidos y el Moscato Reserva de la bodega. Este vino blanco, elaborado con uvas Moscatel de Alejandría del Valle de Luribay, es una verdadera joya. Su color dorado y sus aromas florales y frutales lo hacen un vino elegante y refrescante.

Si alguna vez visitas Bolivia y eres un apasionado del vino, te recomiendo hacer este recorrido. Podrás degustar vinos únicos, impregnados del alma y la tradición de este hermoso país.
📍 Ubicación de la bodega:
Calle Rosas s/n, Vinto, Cochabamba – Bolivia
📞 Contacto:
(591) (4) 4485713 – 65717779
info@marquezdelavina.com
Para más información, visita su web: marquezdelavina.com
¡Salud!