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Bodegas

Una cata muy especial de los jóvenes cosecheros de Rioja Alavesa

Hace unos días tuve la suerte de asistir a una cata muy especial en Ganz Wine Bar, un rincón acogedor en el centro de Madrid.

Publicado por:
Ana Gómez

El evento reunió a cinco jóvenes cosecheros de Rioja Alavesa, una región que combina tradición y modernidad como ninguna otra. Fue una tarde para descubrir, aprender y, sobre todo, deleitarse con vinos que cuentan historias de pasión, creatividad y respeto por la tierra.

Desde que entré en el bar, se respiraba un ambiente de entusiasmo. Entre copas, risas y conversaciones, los protagonistas de la jornada compartieron con nosotros su visión del futuro de Rioja Alavesa. Cada uno presentó sus vinos, no solo como productos, sino como extensiones de su identidad y de su tierra.

Los protagonistas y sus vinos

Juan Valdelana, de Bodegas Valdelana, abrió la cata con su JVV Blanco, un vino fresco y vibrante, perfecto para abrir el apetito. Luego nos presentó su Finca la Medina, un tinto profundo que evoca los suelos alaveses con cada sorbo. Mientras hablaba, me impresionó su deseo de conectar a los consumidores con la esencia de su tierra.

Le siguió Lucía Abando, de Bodegas Las Orcas, quien nos conquistó con su Trikuharri Blanco, un homenaje a los suelos calizos de la región, y su Trikuharri Tinto, una reinterpretación moderna de la tradición. Su respeto por el medio ambiente quedó claro en cada palabra: "Estos vinos son mi forma de agradecerle a la tierra todo lo que nos da".

Alain Quintana, de Familia Quintana, nos llevó de viaje con su Familia Quintana Blanco, un vino lleno de frescura y complejidad, y su Familia Quintana Tinto, elegante y equilibrado. Sus palabras resonaron conmigo: "Quiero que mis vinos sean universales, pero profundamente arraigados en Rioja Alavesa".

Alfonso Ayesa, de Guardianes del Reyno, nos presentó su poderoso Guardianes del Reyno, un tempranillo de viñas viejas que cuenta historias de herencia y excelencia. Su pasión por preservar el legado de Rioja Alavesa era palpable.

Finalmente, Íñigo Perea, con su proyecto Espino Bendito, nos mostró un tinto singular que combina frescura y profundidad. Su enfoque en la mínima intervención y la sostenibilidad es un testimonio de su compromiso con el futuro.

Tradición y modernidad en armonía

Más allá de los vinos, lo que me cautivó fue la conexión entre los cosecheros y su tierra. Estos jóvenes no solo elaboran vinos; están revolucionando el panorama vitivinícola con proyectos innovadores que complementan las grandes bodegas y cooperativas de la región. Son un ejemplo vivo de cómo tradición y modernidad pueden coexistir y enriquecerse mutuamente.

La cata cerró con unas palabras de la Diputada de Agricultura, quien resumió perfectamente lo que todos sentimos: "Estos jóvenes son el futuro de Rioja Alavesa. Con su visión y pasión, la comarca tiene asegurado un lugar privilegiado en el mundo del vino".

Salir de Ganz Wine Bar con nuevas historias que contar y un par de vinos favoritos anotados en mi libreta fue la confirmación de que Rioja Alavesa está en manos de una generación que sabe soñar en grande sin olvidar sus raíces.