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Foodies

Vino y chuches: 5 combinaciones inesperadas

Cuando pensamos en maridajes de vino, es común imaginar combinaciones clásicas como queso y vino tinto o mariscos con vino blanco.

Publicado por:
Ana Gómez González

Sin embargo, hay un mundo de posibilidades más allá de estas opciones tradicionales. Hoy exploraremos un maridaje inesperado pero divertido: vino y chuches. Aunque pueda parecer extraño, los contrastes entre los sabores dulces y ácidos de las golosinas pueden realzar las cualidades del vino y sorprender gratamente al paladar.

1. Vino espumoso y gominolas de frutas

El primer maridaje que proponemos es una combinación refrescante y efervescente. Un vino espumoso, como un Cava Brut o un Prosecco, se lleva muy bien con las gominolas de frutas. La acidez del espumoso equilibra el dulzor de las gominolas y resalta sus notas frutales. Además, la burbuja aporta un toque chispeante que hace que la combinación sea aún más divertida. Prueba con ositos de goma, fresas de gominola o cualquier otra chuche con sabores frutales intensos.

2. Blanco dulce y nubes de algodón

Si eres fan de los vinos dulces, este maridaje te encantará. Un vino blanco dulce, como un Moscato o un Riesling, encaja perfectamente con la suavidad y dulzura de las nubes de algodón. Ambos comparten notas florales y frutales que se complementan a la perfección, creando una experiencia delicada y envolvente en boca. La textura esponjosa de las nubes se deshace con el vino, aportando una sensación placentera que recuerda a la infancia.

3. Vino rosado y regaliz rojo

El vino rosado es versátil y tiene un equilibrio entre acidez y dulzura que lo hace ideal para maridar con chuches. En este caso, el regaliz rojo es la elección perfecta. Sus notas de fresa y frambuesa armonizan con los matices frutales del rosado, mientras que su textura masticable proporciona un contraste interesante con la ligereza del vino. Un rosado de Garnacha o un Zinfandel rosado pueden ser opciones estupendas para este maridaje.

4. Tinto joven y caramelos ácidos

Los caramelos ácidos tienen un sabor potente y electrizante que puede ser complicado de combinar con vino, pero un tinto joven y afrutado puede hacer la magia. Un Beaujolais o un Tempranillo joven, con su frescura y notas frutales, ayuda a suavizar la acidez y realza los sabores de los caramelos. Opta por caramelos de limón, naranja o manzana verde para disfrutar de un contraste vibrante y estimulante.

5. Oporto y malvaviscos cubiertos de chocolate

Para los amantes de los sabores intensos, un vino de Oporto combinado con malvaviscos cubiertos de chocolate es una opción sorprendente. La dulzura y los matices especiados del Oporto encajan con la cremosidad del malvavisco y el toque amargo del chocolate, creando una armonía perfecta en boca. La combinación de texturas suaves y sabores profundos hace de este maridaje una experiencia única y deliciosa.